La danza constituye una forma de vida; una manera de desarrollarse, de comunicarse con uno mismo y con los demás, de ver el mundo desde una óptica diferente y atractiva que, gracias a la liberación de endorfinas que produce, incrementa la alegría vital y entraña beneficios tanto físicos como psicológicos. Por tanto, se trata de mucho más que un deporte o una disciplina artística.
Para amar, comprender y poner en práctica el arte del baile no basta con seguir el ritmo de la música y dejarse llevar por la cadencia de las notas; lo ideal es adquirir un bagaje tanto físico como intelectual, que abarque la teoría y la práctica de los distintos estilos, aunque la persona en cuestión se decante finalmente por uno en concreto o se sienta más cómoda practicando una variante determinada.

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CONOCIMIENTOS PARA UN ESPECTÁCULO TOTAL

Infinidad de posibilidades se abren ante una persona que desea hacer de su pasión una profesión en toda regla: para lograr una correcta respuesta del cuerpo, el bailarín debe poseer nociones de nutrición y de anatomía aplicada, que le posibiliten un estado físico óptimo, así como minimizar el riesgo de lesiones; además, si pretende orientar su carrera hacia el ámbito empresarial, debe adquirir una serie de conocimientos específicos relacionados con el montaje de espectáculos, la realización de coreografías grupales y la puesta en escena: iluminación, escenografía… Hay que tener en cuenta que para montar un espectáculo no solo es necesario cubrir la parte artística del baile en sí, sino multitud de detalles comerciales y estructurales que garanticen un número viable y que enganche al público.

Desarrollar todas estas habilidades requiere tiempo y esfuerzo, así como la supervisión de profesionales experimentados. De esta manera, el bailarín hará de su trabajo una forma de comunicación pues logrará expresar sentimientos y emociones, propios y ajenos, mediante la plasticidad de su propio cuerpo.

LA SOLUCIÓN, EN LAS AULAS

Para conseguir un nivel óptimo en el desarrollo de estos talentos potenciales, lo más habitual es que no baste únicamente con asistir a cursos de danza semanales, ya que la perfecta ejecución de las distintas disciplinas requiere de dedicación y constancia. Por eso existe la carrera de Intérprete en Danza, de rango universitario: porque estudiar danza implica desarrollar unas capacidades intelectuales que abarquen esferas más propias del ámbito académico que de las tablas: historia, didáctica, producción…
De esta manera, el egresado contará con habilidades en estilos clásicos y contemporáneos, así como con conocimientos teóricos que le facilitarán la posibilidad de seguir desempeñando una labor activa en el circuito profesional cuando el paso de los años no le permita ya ejecutar los movimientos de forma sistemática.

La Universidad de las Américas (Udla) ofrece la citada titulación en Chile y cuenta con las infraestructuras idóneas para la realización de las prácticas en el entorno universitario: salas de ensayo, teatro y salas de maquillaje se suman a las aulas en pos de la educación integral que busca quien desea estudiar danza al más alto nivel. Tras una prueba de selección en la que los postulantes puedan mostrar el talento que les define en el ámbito del baile, los interesados pueden acceder a los cursos de danza más sofisticados: los universitarios.

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